La sinergia de probióticos multicepa (Saccharomyces cerevisiae, Lactobacillus acidophilus y Bacillus velezensis) con prebióticos (FOS) favorece la homeostasis microbiana y la producción de metabolitos
beneficiosos como ácidos grasos de cadena corta, esenciales para la salud intestinal. Una microbiota equilibrada refuerza la integridad epitelial y las uniones estrechas, reduciendo la permeabilidad intestinal y limitando la translocación bacteriana.
El impacto de esta microbiota saludable se extiende al sistema inmunitario,
donde más del 70% de la actividad reside en el tejido linfoide asociado al intestino
(GALT). Su modulación permite activar inmunidad innata y adaptativa de forma
controlada, mientras que las vitaminas A y D3 fortalecen la barrera mucosa y regulan
la respuesta inmunitaria, limitando la inflamación excesiva.
Eje intestino–piel
La influencia intestinal tiene repercusiones directas en la piel. La disbiosis puede generar inflamación sistémica de bajo grado, con manifestaciones dérmicas.
Una microbiota equilibrada, junto con L-lisina y ácidos grasos omega-3, potencia la barrera cutánea, favorece la regeneración dérmica y mejora la calidad del pelaje. Además, Bacillus velezensis modula respuestas inmunitarias, reduciendo IgE y citoquinas pro-alérgicas, contribuyendo a la salud cutánea de
manera integral.